La de hoy viene siendo una historia corta que he sacado del libro que estoy escribiendo :3
La verdad es que escribir este tipo de historias me gusta mucho, así que entre los dos o tres textos semanales incluiré alguno. Sin mas dilación, mi historia corta.
----------------------------------------------------------------------
Maqio se sienta al borde del cañon, la formación rocosa que cruza la tierra como una gran cicatriz que solo el paso incansable del tiempo ha conseguido perfilar tan pacientemente. Este contempla ensimismado la grandeza de aquel lugar. El Príncipe, viajero, caminante de sueños y montaraz de su alma.
No hacía mucho que el joven Príncipe había decidido viajar por todo el grande, terrible y maravilloso universo. Aun sabiendo la pesada carga que supone ser un viajero, sabía que si no la llevaba él, nadie mas podría hacerlo. Sus ojos cristalinos contemplaban el paisaje. Pocos sabían todo lo que esos ojos habían visto. Nebulosas iridiscentes, estrellas silenciosas y galaxias ardientes, cicatrices en la piel del mismo universo, razas de pensamiento puro, criaturas magníficas y solitarias. Despues de todo lo que había visto, y era tan joven...
El solo quería viajar, aprender, ver. Pero hay algo dentro del joven Príncipe más poderoso, mas fuerte que su propia paciencia, algo que le vence. Siempre le vence. El Príncipe, pase lo que pase, siempre quiere ayudar, y nadie puede detenerlo hasta que lo consigue. TODO suceso es importante. Muchos afirman haberle visto recorrer caminos largos y terribles, solo para, quizás, quitarle el miedo a un niño. Si un niño tiene miedo del monstruo de debajo de la cama, que pida ayuda al ´Príncipe, la persona mas asustadiza de todo el universo.
Quería ser viajero, pero su fan de ayudar le convirtió en heroe. Pero no en cualquier heroe. Se convirtió en el Príncipe Alquimista.