domingo, 29 de abril de 2012

Gotas como perlas.

Llueve. Para algunos, esta expresión significa muchas cosas.

Aceras de ladrillo mojadas, charcos en los bordes de las calles, focos de coches que se reflejan en el suelo empapado, la gente desaparece en las calles. Por una vez, todos nos callamos al mismo tiempo y disfrutamos del leve tambor de la lluvia. Casi parece que puedas escuchar una leve melodía de Blues, muy bajita, casi inaudible...

La lluvia hace salir todo tipo de sentimientos, es cuestión de las personas: Unos se acurrucan en sus mantas, junto a aquellos que más quiere, buscando calor, cobijo y compañía para luego sumergirse en ese letargo que sólo las gotas en el cristal interrumpen... Otros se sientan junto a la ventana mientras meditan en cosas que siempre acaban en el mismo punto, dejando que las nubes y los truenos les ayuden a pensar mejor.
Otros, simplemente nos sentamos en cualquier esquina desde la que se oiga llover, escondidos, lejos de todo, y allí escribimos nuestras historias...

Todo tiene su música, todo cobra una vida invisible y celestial, una felicidad privada e irresistiblemente deliciosa, nos sentimos maravillosamente bien junto a la melancolía de la lluvia, junto a su lejana compañía, apreciando la maravilla de su calma y su silencio, su abrazo distante, su forma de embellecer la soledad. Entonces me paro a observar un pequeño detalle: una rosa, abierta, de un color rojo brillante, coronada por mil perlas de cristal que la lluvia ha puesto delicadamente sobre sus pétalos.

¿Hay algo más bello que alguien con el pelo mojado? No conozco ninguna visión capaz de superar al de esa persona con el pelo mojado, perlado de gotas, pegado a un rostro empapado, las ropas pegadas al cuerpo... Si existe algo más bello, no es de este mundo.

Qué no daría yo por verla empapada, con la cara y el pelo llenos de gotas, poder ir hacia ella y besarla bajo mi paraguas






miércoles, 18 de abril de 2012

¿Verán mis hijos todas esas cosas de las que escribo?

Vivimos justo en el Limbo. Justo en medio. El mundo se hace cada vez más pequeño y conocido, y el universo se hace cada vez más grande. Cada vez queda menos para poder volar ahí fuera, volar entre estrellas, para que las naves nos lleven a donde soñemos... Pero no en nuestra época, quizás ni siquiera en la de nuestros hijos. Me pregunto si ellos llegarán a ver el gran universo con sus propios ojos.

Hace cincuenta años, el primer hombre viajó a la Luna. Quízás algún día pisemos Marte. Pero ese no es el objetivo. El objetivo para los hombres es volar sin rumbo, sin ningún destino, sin nada que temer ni puertos a los que regresar. Estamos justo en el epicentro de la nueva era; nohabrá naves para nosotros en nuestro tiempo. La humanidad nos ha dado muchos sustos, pero ahora es cuando realmente nos estamos recuperando, cuando podemos alzar la cabeza y decir con orgullo: "Soy Humano".

Tengo otra razón más para sonreir con fuerza. Día a día no paro de ver fotos de estrellas, constelaciones y galaxias iridiscentes sin que se me erice hasta el último vello del cuerpo; ahora que pienso que eso no está tan lejos, no puedo menos que emocionarme con la posibilidad. Con la posibilidad de que, a pesar de que moriré escribiendo sobre viajes increíbles y universos infinitos, quizás mis nietos puedan verlos de cerca.


Sigo soñando con eso, pero de momento sólo puedo escribirlo. Otros podrán verlo.

martes, 17 de abril de 2012

Carta de una sombra.



           "Querido desconocido:

Hace ya mucho que ne hundí. Quizás no tanto, quién sabe, pero ¿acaso importa? Toda una eternidad me espera. Estoy solo, vacío, perdido.  ¿Qué ha sido de mis sentimientos? Ya no se si podré volver a querer como antes, hace tiempo que no puedo sentir nada. Me estoy muriendo lentamente, aunque no quiera. No hay cielo para mí, no hay final, no hay perdón o exilio alguno.

 Pedí un lugar donde estar solo, donde cuando gritara nadie pudiera oírme, pero ahora me aterra la idea de gritar por siempre y que nadie pueda oírme de nuevo jamás. Quizás este castigo sea merecido, no lo sé, no puedo recordar nada ni a nadie que no sea esta oscuridad. Si alguna vez hubo una caricia, un susurro, ya se han desvanecido. Ahora quedan cicatrices, de lágrimas que en este cuento se han perdido.

Ahora no tengo alma, sólo soy un recuerdo que viaja perdido; mi corazón lo ha consumido el olvido, ya que no tengo el valor de recordar. Soy una sombra, buscando el reino de las luces para no estar por siempre a solas; tengo miedo de desaparecer, y por lo visto, eso es lo único que me queda de mi antigüa vida: el miedo.  Me convertí en algo que no soy, hice cosas que yo nunca habría hecho, pero ahora sé que puedo encontrar lo que un día fui, un último garabato de mi anterior existencia. Un viejo recuerdo se conserva, acurrucado, asustado, escondido en el baúl de los recuerdos.

No sé siquiera si llegaré a verme. Poco a poco, siento cómo me muero. Hace frío. Imagino que estas palabras se perderán, al igual que tantas otras, aún así sigo teniendo esa extraña necesidad de escribir. Supongo que eso no pueden quitármelo. Espero encontrar la luz antes de desaparecer."

    

El Príncipe dejó la carta en el suelo de la habitación, justo donde la había encontrado. La carta estaba donde debía estar: Al lado de un arcón de madera en el que ponía escrito, con letra infantil: "Baúl de los Recuerdos". La carta había llegado a su destino, justo donde tenía que llegar. Es trágico pensar que la carta hubiera llegado hasta allí, ya que eso sólo podía significar que el Sincorazón había utilizado sus últimas fuerzas en enviar la carta hacia la luz en lugar de a sí mismo. Pero ya era tarde.





Escrito por: ElPríncipeAlquimista.-

lunes, 9 de abril de 2012

Levántate y lucha, capullo.

Primero de nada, disculparme personalmente a todos vosotros por mi pequeño hiatus. Estoy absorbido con mi libro, no hago más que escribir ese libro mío que tantas alegrías me trae con cada página. Algún día estará publicado, lo prometo, y sé que ese día será de los mejores que tenga. Os dejo con mi entrada, espero que os guste tanto como siempre. Un abrazo, os quiero.
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Estamos acostumbrados a caer. Todos. Algunos tienen tanta práctica que conocen bien el sabor del suelo. A pesar de todo, pocos aprenden a caer.

Lo verdaderamente útil no es levantarse después de la caída, sino aprender a rodar sobre el hombro para levantarte con más fuerzas todavía, y aprender a utilizar esa voltereta para aprovechar el impulso de la caída. Siempre, en todo momento, todos deberíamos aprender a rodar. Si te caes con mucha fuerza, con muchísima fuerza, haciendo crujir cada hueso de tu cuerpo, el valor de levantarse es siempre digno de aplauso. Pero si aprendemos a rodar, si tenemos los reflejos suficientes para dar la voltereta, si usamos la fuerza de la caída ocurre algo brillante y genial: Contra más fuerte caes, más fuerza aprovechas en esa voltereta, y más fuertemente te levantas. Es el valor de coger todo lo malo e invertirlo.

Todo esto surge en un momento. Estás tirado en el suelo, no vale la pena levantarse, no hay nada para hacernos poner en pie. Pero entonces llega alguien: Tú mismo. En ese momento te dices algo a ti mismo: "Mírate, tirado en el suelo, sin saber qué hacer. ¿Qué haces ahí? Si continúas mirando toda la mugre que hay en el suelo es evidente que no puedas siquiera abrir los ojos. Ahora quiero que levantes la mirada, quiero que mires el buen día que hace, quiero que te dignes a mirar a los ojos a todas y cada una de las personas a las que quieres y que te quieren. ¿De verdad vale la pena quedarse ahí? ¿Tan malo es eso que hace que todo lo demás no importe? Levántate y demuestra lo que vales, capullo. Cuando estés mirando la luz del día y viviendo de nuevo te darás cuenta. Pero si vuelves a rendirte volveré."
Ahí es cuando te ríes de ti mismo, de la tremenda estupidez que estás cometiendo, aprendes la lección y vuelves al ruedo.

La vida da muchas vueltas, pero tú tienes que ser capaz de dar tirabuzones sin marearte.

Todos hemos oído alguna vez eso de: "Si te caes, levántate de nuevo".   A pesar de lo valiente que es levantarse y seguir,... ¿Por qué levantarse y correr pudiendo volar?

Te invito a volar tan alto como puedas soñar.                                                        -:ElPríncipeAlquimista:-